Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘respeto a ancianos’

Un grupo de chimpancés asiste desolado a la imagen que ocurre ante sus ojos. Es Dorothy, una de sus compañeras de grupo. Un hombre carga la carretilla en la que yace su cuerpo tapado con una sábana. Una mujer, de espaldas a la cámara, sujeta su rostro tranquilo. Es la fotografía de su entierro, publicada en el número de noviembre de la revista National Geographic. Una imagen que ha corrido por internet, televisiones y diarios digitales. Una repercusión que ha obligado a explicar su historia. Un cazador mató a su madre. Pasó 25 años atada con una cadena en un parque de atracciones. Fue rescatada y trasladada a un centro, donde crió a un chimpancé huérfano y pasó a formar parte de un grupo, una familia. Esa que ahora la mira en un solemne silencio

Así ha sido, he perdido ya la cuenta de las veces en que el reino animal me ha sugerido un ejemplo de excelencia competencial, en todo caso, me ha vuelto a ocurrir con la competencia de la que comencé hablando en el anterior post.

Para nuestro consuelo la familia de los chimpancés se supone que es un eslabón que no nos queda tan lejano dentro de la cadena de las especies. Lo que ayuda a pensar que algún día despertará en todos los seres humanos sin excepción, el gen que active nuestra competencia del Respeto y la admiración hacia los ancianos.

Recomiendo leer la interesante publicación en el blog de la fotógrafa que retrato tan conmovedora imagen. En él, entre otras cosas, se cuenta que “Algunos chimpancés se mostraron agresivos; otros, frustrados. Pero quizá la reacción más asombrosa fue un silencio casi palpable. Si uno conoce a los chimpancés sabe que son cualquier cosa menos criaturas silenciosas”.

 

Como es habitual, cuando me quejo de la ausencia de una competencia importante para nuestro día a día, insisto en la necesidad vital de inculcarla en la sociedad desde abajo, en aquellos que serán sus futuros miembros. Y que mejor fuente de aprendizaje para los niños hoy en día que la televisión. En su estreno, tuve el placer de ver en el cine la película producida por Pixar titulada UP, la historia de un anciano gruñón y un optimista niño explorador.

El Sr. Frederiksen, reencarna el prototipo de persona mayor, solitaria y cansada que espera sentado en su mecedora el tiempo pasar, hasta que el pequeño Russell con su espíritu emprendedor y jovial se cruza en su camino y tras divertidas peripecias fortuitamente logra nada mas y nada menos que hacerle volver a luchar por conseguir cumplir el sueño de su vida. Durante toda la película, se realizan guiños por parte del niño protagonista al respeto hacia su longevo compañero, con alabanzas y gestos de admiración; reclamándole su útil ayuda y sabiduría para superar los retos a los que se enfrentan para alcanzar la Catarata Paraíso

Cuelgo dos vídeos sobre la película, el primero de ellos su divertido trailer, el segundo la preciosa aunque triste parte que se emite al principio, haciendo un recorrido por la historia o mejor dicho, “El Viaje en Tren” del Sr. Frederiksen.

Haciendo acopio de la empatía de la que hablé hace poco, espero que todos pensemos en la historia que hay detrás de todos los ancianos a los que tengamos el placer de conocer, para así hacer brotar nuestra competencia de Respeto y Admiración a ellos y a su sabiduría.

 

Anuncios

Read Full Post »

Creo firmemente en la existencia de competencias navideñas, que por supuesto no se trata de las clásicas sino de aquellas pertenecientes a la familia de las “nuevas competencias” de las que ya he hablado en alguna ocasión.

Mirando a tu alrededor, hoy por hoy las calles se encuentran inundadas de motivos navideños, encuentros familiares, sonrisas de niños, pero también, de miradas nostálgicas de ancianos.

Me encantan las personas mayores, me gusta su mirada, sus gestos, la forma pausada de mover sus manos, me gusta su sonrisa, su ironía, sus silencios.  Reconozco al observar sus ojos aquello de que “En los ojos del joven arde la llama, en los ojos del viejo brilla la luz“.

Me gusta ver cómo luchan para no dejar de ser independientes y cómo se rinden, a veces con sentido del humor, a veces con rabia, a sus limitaciones, a su deterioro y a la velocidad vertiginosa a la que se mueven los de su alrededor.

Tengo muy cerca a muchos de ellos y especialmente a dos, mis abuelos, que veo cada día que puedo. Siento como un placer en estos frios dias observar a una pareja de ancianos pasear con un sutil pero precioso gesto: llevar sus manos entrelazadas o andar abrigándose uno a otro con sus brazos.

Deseo sinceramente que me ocurra a mí lo mismo, que tenga su misma ilusión, pasión, curiosidad o su misma risa al hacerme vieja. Y me apena escuchar eso de “odio cumplir años” o “yo ya perdí la cuenta de mi edad“. Como el sabio Quevedo citaba es curioso que: “Todos deseamos llegar a viejos y todos negamos que llegamos a serlo“.

Conozco el prestigio de estudiar en unas u otras universidades,  y me muevo a menudo entre estanterías y estanterías de bibliotecas repletas de libros;  trato de no olvidar el mérito que tiene el haber superado su graduación en la mejor/peor escuela que supera todo ésto en años luz: la Escuela de la vida.  Trato de ser consciente de que para sus ojillos experimentados, rodeados de pliegues y arrugas yo no soy  más que una pasajera mas en el tren que como tantos personajes más tarde o más temprano abandonaré mi asiento despidiéndome o no de ellos o, quizá más triste, ellos por fin llegarán a la estación final y su tren se detendrá.

Envidio esas culturas que aún consideran al viejo el admirado cabeza de familia con peso en las decisiones familiares, y no un simple “cuidador eventual de nietos” y “receptor de visitas en periodos festivos” .

Es curioso el contraste entre culturas en las que desde niños se identifica que una arruga en la piel representa diez en el espíritu, con culturas ridículas cada vez mas como la nuestra en la que: “los jóvenes piensan que los viejos son tontos, pero afortunadamente los viejos saben que los jóvenes lo son”. Y todo ello, a pesar del importante papel que esta generación está jugando en los tiempos económicos que corren para la mayoría de las familias.

En próximos post hablaré de un verdadero ejemplo animal de respeto a los ancianos y una preciosa película que como protagonista posee a un entrañable anciano y un niño.

Ahora me toca seguir escribiendo mi carta a Papá Noel donde pediré junto a mi deseada porción de empatía, otro poco de respeto y admiración a los sabios ancianos que llevan a su espalda una larga travesía en su tren de la vida.



Read Full Post »