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Archive for 17 junio 2011

El terremoto ocurrió a las 14:46:23 hora local del viernes 11 de marzo de 2011. El epicentro se ubicó en el mar, frente a la costa de Honshu, 130 km. al este de Sendai, en Japón. En un primer momento se calculó su magnitud en 7,9 grados, que fue posteriormente incrementada a 8,8, después a 8,9 grados por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Finalmente a 9,0 grados, confirmado por la Agencia Meteorológica de Japón.

Esta magnitud lo convirtió en el terremoto más potente sufrido en Japón hasta la fecha así como el cuarto más potente del mundo de todos los terremotos medidos hasta la fecha. Tras el terremoto se generó una alerta de tsunami, esperando una ola de 10 metros, la más grave en su escala local de alertas. Finalmente un tsunami de 4 metros de altura golpeó Iwate en Japón y se observó una ola de 10 metros de altura en el aeropuerto de Sendai, en la Prefectura de Miyagi.

El resto de impresionantes olas que vinieron después de esa Gran Ola barrieron coches, árboles, puentes, edificios… y en definitiva, casi todo lo que encontraban a medida que se adentraban en tierra. Tras su rastro un número actual de víctimas mortales que asciende a 15.405 y 8.405 desaparecidos. Cortes de agua y electricidad, refinerías petrolíferas en llamas y Centrales Nucleares con serios riesgos de escapes radiactivos…

… a pesar de todo ello…. no se registraron saqueos en los negocios comerciales y hosteleros damnificados, no se registró un alza de precios aprovechada por personas oportunistas, es dificil encontrar la imagen de personas sumidas en una expresiva desesperación, tampoco se conocen imágenes de familiares indignados con rostros de pena o rabia por la pérdida tan repentina y trágica de seres queridos, familiares, amigos, recuerdos físicos y no tan físicos….

Como el Sushi, uno de los platos más conocidos de la gastronomía japonesa,  se sostiene sobre DOS ingredientes principales: el arroz blanco (sumeshi) y el pescado (maguro, sake, hamachi…) El porqué de esta, para nosotros los occidentales, insólita falta de reacción, sensibilidad, expresividad, etc. viene soportado por DOS pilares que a la vez siempre han sostenido a la cultura japonesa:

  • La gran CONCIENCIA DE GRUPO del japonés proviene de su pasado histórico, aislado del resto de países, donde la gente de cada zona debían de unirse en pequeños grupos para poder cultivar sus parcelas de arroz. Las canalizaciones del agua, las recolecciones y siembra del arroz debían ser comunitarias… y mantener siempre una cierta armonía y respeto entre el grupo era clave para que el trabajo saliese adelante.
  • Lo que los japoneses denominan GAMAN, un término particular de la lengua japonesa, con muy dificil traducción, que abarca el toda una forma de vivir tratando siempre de “No incomodar al otro con el sufrimiento propio, mostrar dignidad, reserva, superación y aguantar con fortaleza y dignidad y autocontrol los percances y obstáculos que les sobrevengan, levantarse tras la caida sin esperar ayuda.

Estos dos conceptos envuelven la admirable reserva, dignidad y superación con que los japoneses han reaccionado y reaccionan ante los retos que el destino les depara, en forma de terremotos, tsunamis, catástrofes bélicas o nucleares; y les hacen trabajar desde el primer momento por no permitir que la salud mental y física de los otros se vea afectada.

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El psicólogo Walter Mischel, en un experimento que se ha hecho famoso, probó la relación que hay entre el éxito social y las habilidades de autocontrol. Reunió a un grupo de niños  de cuatro años, les dio un caramelo, les dijo que tenía que salir un momento y que si lo esperaban para comérselo les daría otra chuche. Sólo estuvo fuera unos minutos, pero algunos niños no pudieron esperar y se quedaron sin el refuerzo. Los que no se comieron el caramelo sufrieron por ello, miraban a otro sitio, procuraban pensar en otra cosa, hablaban consigo mismos…

Lo relevante es que el psicólogo siguió la trayectoria personal de estos niños y comprobó que los que no se habían comido el caramelo acabaron siendo más autónomos, responsables, mejor considerados por sus compañeros y mejor adaptados a su entorno, que los impacientes. Su paciencia, su capacidad para posponer la gratificación, les hacía más voluntariosos, más capaces para afrontar retos que requieren esfuerzo, como hacer dietas o dejar de fumar.

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